¿Cómo lograr tus metas? Autosuficiencia y barreras psicológicas

por | 11 Dic, 2023 | Salud mental | 0 Comentarios

Cada logro adquirido nos enorgullece y nos impulsa a seguir adelante: a conseguir lo que queremos. Esto solo se obtiene si nosotros mismos trabajamos activamente para ello, pero ¿cómo lo hacemos?

Esta semana le realizamos tres preguntas sobre este tema a nuestro compañero Eduard Prat, psicólogo voluntario del Teléfono de la Esperanza en el área de Crecimiento Personal, quien funge como dinamizador de los Cursos Desarrollo Personal 1 y 2, y esto fue lo que nos dijo:

Autosuficiencia

¿Cómo influye la autosuficiencia en nuestra capacidad para conseguir lo que queremos?

En la vida hay muchos objetivos individuales (como estudiar la carrera de historia del arte), pero también hay muchos objetivos grupales (como educar a un hijo entre la madre y el padre, o trabajar en un proyecto común en una empresa o una ONG). Sentirse y ser autosuficiente es un principio fundamental para lograr nuestras metas individuales, en el sentido de que es importante bastarse a sí mismo para conseguir lo que queremos, no depender de otras personas ni de que ciertos hechos sucedan o dejen de suceder.

Aunque no todo depende de uno mismo, sí que siempre depende de nosotros adoptar una actitud ante los imprevistos y decidir cómo avanzar hacia nuestros objetivos. En general, no me gusta mucho hablar del concepto de autosuficiencia, pues puede tener cierta connotación arrogante y excluir a los demás y al mundo.

Me gusta más hablar de responsabilidad, de autoestima, de creer en las propias capacidades y límites, conceptos que implican lo positivo de la autosuficiencia, pero no engreimiento ni excluyen a nadie ni a nada. En principio, la autosuficiencia no tendría cabida en las metas de equipo, de hecho, sería contraproducente, pero la responsabilidad y la autoestima sí. Además, por supuesto, harían falta otros aspectos como la capacidad de trabajar en equipo.

Metas realistas

¿Cómo podemos diferenciar entre metas realistas e irrealistas, y por qué es importante esta distinción?

Es importante aprender a distinguir entre metas realistas e irrealistas. Se puede decir que una meta realista es alcanzable, mientras que una meta irrealista no lo es. Hay casos claros. Por ejemplo, para una persona que quiere perder 20 kg, perderlos en una semana es claramente irrealista; perder 10 kg en un año sería más realista.

Pero hay casos que no son tan claros. Por ejemplo, ¿es realista pensar que puedo ganar un Premio Nobel? Pues no es imposible, pero es altamente improbable. ¿O que una chica de 16 años buena en física se plantee lograr un doctorado en física cuántica? No es imposible, es incluso probable, pero hace falta mucho tiempo y esfuerzo para llegar a ello.

Lo recomendable no es solo que la meta sea posible, sino que se pueda alcanzar con un esfuerzo y tiempos razonables. Por ejemplo, una meta más realista para la chica podría ser cursar la carrera de física (aunque no necesariamente renunciar al doctorado). Y, una vez estudiada la carrera, si quiere, se podría plantear el objetivo del doctorado, ya ahora de forma más plausible

Lo interesante es que metas que hoy pueden parecer imposibles mañana pueden ser posibles. Y para ello, hace falta plantearse hoy metas alcanzables que te acerquen a la gran meta. Para mí está bien soñar con grandes metas improbables, pero tomando conciencia de que son improbables, sin perder de vista los objetivos a corto plazo, valorando el camino, y también siendo conscientes de que en un tiempo estas grandes metas pueden cambiar.

Las barreras psicológicas

¿Qué tan común es que las barreras psicológicas impidan a las personas alcanzar sus objetivos y cómo pueden superarlas?

Existen barreras psicológicas que a veces nos ponemos nosotros mismos y nos impiden alcanzar nuestros objetivos. Una barrera típica son los pensamientos irracionales, es decir, los que no se sustentan en la realidad, son ilógicos y, además, suelen ser perjudiciales para alcanzar nuestros objetivos.

Un ejemplo general de pensamiento irracional sería creer que no puedes alcanzar tus objetivos, aunque no haya fundamento para ello. Esto seguramente te desmotivará para alcanzar tu meta. Es lo que se llama “profecía autocumplida”: creer que no vas a lograr algo te ayuda a no lograrlo. Lo contrario, creer que vas a lograr tus objetivos sin esfuerzo, sin hacer nada, también sería un pensamiento irracional que no te va a ayudar.

Sin esfuerzo no se consiguen objetivos, si llegas a la meta sin hacer nada, ya no podemos hablar de metas, sino de regalos. En general, creer que con esfuerzo puedes lograr tus objetivos sería un pensamiento racional que te podría ayudar a alcanzar tus metas.

Para superar los pensamientos irracionales, debes, ante todo, tomar conciencia de ellos, por ejemplo, escribiéndolos en un papel. En segundo lugar, cuestionando estos pensamientos: ¿es irracional o racional lo que pienso? ¿Se sustenta en la realidad y me ayuda o es ilógico y me es perjudicial? Y, en caso de que sea irracional, cambiarlo por uno racional y funcional.

¿Qué resistencias ponemos?

Otra barrera psicológica típica son las resistencias. Para lograr objetivos, hace falta cambiar, salir de la zona de confort y pasar a la zona de aprendizaje, y exponerse. Esto suele generar cierto miedo y ansiedad ante lo desconocido, e incluso confusión y frustración.

Ante esto, es normal mostrar resistencia al cambio, como huir y abandonar nuestras metas para volver a nuestra zona de confort. Por ejemplo, al estudiar una carrera, es probable que haya cierta ansiedad al inicio de la universidad, un entorno donde no conoces a nadie y al que no estás acostumbrada, y esto eventualmente podría llevarte a dejarla.

Es fundamental tener presente que pueden existir resistencias y que, cuando quieres abandonar tu objetivo, lo haces porque realmente ya no lo quieres o porque ha surgido una resistencia que se puede vencer para lograrlo.

Entonces, ¿cómo lograr tus metas?

En conclusión, lo importante es entender que, aunque muchas veces lo que pasa no depende de ti, tus pensamientos y, sobre todo, tu actitud ante lo que te sucede dependen únicamente de ti. Concienciarse del poder que tienes y usarlo.

Dicho de otra forma, tú muchas veces no escoges los hechos, pero siempre tienes la facultad de escoger cómo los interpretas y qué actitud tomas ante ellos. Es fundamental una actitud de comprensión y cierta autocompasión: entender que pueden surgir contratiempos, que podemos fallar a veces, que no somos perfectos, que podemos mejorar y que somos personas dignas y capaces.

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