Cómo Gestionar tu Energía para Rendir Mejor sin Agotarte

por | 9 Jul, 2020 | Salud mental | 0 Comentarios

Alejandra es madre de dos hijos y directiva de una gran empresa. Anoche decidió acostarse antes de terminar un proyecto que debía presentar hoy mismo. Preocupada, se levantó antes de que sonara el despertador y, sin mirar el reloj, fue a prepararse un café. En unas horas debía presentar la propuesta final y aún le faltaban datos que había pedido a su equipo. Mientras encendía el ordenador, no dejaba de darle vueltas a si había hecho bien en acostarse sin terminar el trabajo. 

En casa eran cuatro personas conectándose a internet a la vez y la tensión de que la conexión fallara sumaba un plus de estrés. A la carga laboral y familiar se añadía la incertidumbre de una reestructuración en su empresa y en la de su marido, y la preocupación por la salud de los suyos. Un cóctel que se traducía en menor productividad en todos los ámbitos de su vida y en un cansancio cada vez más difícil de sostener. 

Si te sientes identificada o identificado con esta historia —quizá gestionando trabajo, familia y adaptación a una vida nueva, como ocurre a menudo dentro de la comunidad hispanohablante en Suiza— este artículo es para ti. Porque muchas veces el problema no es la falta de tiempo, sino la falta de energía para hacerlo. 

Cómo cuidar tu energía para gestionar mejor el tiempo (y cuidar tu salud emocional) 

Solemos pensar que el tiempo es lo único que se nos agota. Pero el tiempo es un recurso fijo: siempre tenemos 24 horas. La energía, en cambio, puede expandirse o reducirse según cómo la gestionemos. 

«El desgaste físico y emocional, las conversaciones tóxicas, la dispersión, el modo multitarea o la lucha con los medios tecnológicos pueden incrementar la pérdida de energía», explica Beatriz Valderrama, doctora en psicología organizacional y social. 

Y es que hay días en los que todo cuesta un esfuerzo tremendo, y otros en los que sobra energía para todo. Juan José López Jurado, profesor de comportamiento organizacional en ICADE, lo resume así: 

«Hay días en los que pensamos que hubiera sido mejor no habernos levantado de la cama […]; por el contrario, otros días somos capaces de movilizar a un regimiento y nos sobra energía por todas partes». 

La Real Academia Española define la energía como la «eficacia, poder o virtud para obrar» y la «capacidad para realizar un trabajo». Cuando esa capacidad flaquea, las tareas diarias se convierten en un desafío, sobre todo si además falta tiempo. 

«Si no duermo, tengo cualquier dificultad física para realizar una tarea o me siento débil mentalmente, por muy bien que gestione el tiempo, no voy a obtener un buen rendimiento», comparte Myriam Varela, experta en inteligencia emocional de La Salle IGS Madrid. 

Estos síntomas se notan aún más cuando las responsabilidades son grandes —directivos, familias conciliando con el teletrabajo, o personas sosteniendo varias cargas a la vez—. Si la energía se mantiene baja durante mucho tiempo y las obligaciones no bajan el ritmo, el agotamiento es solo cuestión de tiempo. 

5 hábitos para gestionar tu energía y proteger tu bienestar emocional 

La gestión de la energía está ligada al cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu. Como explica López Jurado, la forma en que percibimos la realidad y reaccionamos ante lo que nos pasa nos va llevando de un estado de ánimo a otro: ahí está la clave para aprender a gestionarla.

1. Come poco y a menudo

Dormir bien, moverte y alimentarte de forma saludable son la base de la energía física, aunque suelen ser lo primero que se abandona cuando hay muchas tareas pendientes. La falta de estos hábitos dificulta manejar las emociones, reduce la atención y baja el nivel general de energía. 

Dividir las comidas principales en tomas más pequeñas y comer algo cada tres horas ayuda a estabilizar la glucosa y evitar los picos y bajones que afectan directamente a la energía.

2. Toma descansos de verdad

Nuestro cuerpo sigue «ritmos ultradianos»: ciclos de entre 90 y 120 minutos en los que pasamos de un estado de alta energía a uno de baja. Hacia el final de cada ciclo aparecen señales como la inquietud, los bostezos, el hambre o la dificultad para concentrarse. 

Para evitar el agotamiento de la atención, Valderrama recomienda hacer pausas para descansar, caminar, airearse y beber agua en lugar de forzar al cuerpo.

3.Aprende a reconocer y soltar tus emociones

El desgaste emocional también resta energía. El primer paso es notar cómo cambia tu estado de ánimo a lo largo del día y qué lo provoca. Tanto las relaciones como algunas conversaciones quitan energía, mientras que cultivar la empatía y los vínculos positivos la sostiene. 

Nuestro organismo no está diseñado para mantener emociones muy positivas de forma indefinida. Cuando la exigencia es alta y aparecen imprevistos, entra en modo defensa y pueden surgir ansiedad, inseguridad o miedo. Dedicar un momento a identificar la emoción y trabajarla con respiración consciente ayuda a aceptarla y, después, a dejarla ir. 

«Sólo el trabajo que hagamos a pleno rendimiento y en óptimas condiciones será siempre de mejor calidad y generará mejores resultados, por eso es fundamental realizar actividades previas para encontrar la calma y el equilibrio», insiste Varela. 

El pensamiento positivo, cuidar los afectos y las relaciones personales y practicar el autocuidado son patrones que ayudan a mantener emociones más estables.

4. Desactiva el modo multitarea

Hacer varias cosas a la vez parece ahorrar tiempo, pero suele lograr el efecto contrario: cambiar el foco de una tarea a otra tiene un coste que puede aumentar hasta un 25% el tiempo de ejecución de la tarea principal. Valderrama recomienda terminar siempre una actividad antes de empezar la siguiente. 

5. Busca tu motivación

El aburrimiento, la falta de propósito o la procrastinación también drenan energía. Para combatirlos, ayuda conocer qué te motiva, qué te hace fluir, para qué estás capacitada o capacitado, qué te disgusta y cuál es tu ritmo biológico. 

Encontrar un propósito y sentirse motivada o motivado —en el trabajo o en cualquier otra área— fomenta el compromiso, algo que muchas veces se descuida por las prisas y las exigencias del día a día. Cada persona necesita apoyo adaptado al momento en el que se encuentra: las prisas y las exigencias no ayudan a nadie a avanzar más rápido. 

Cuidar tu energía también es cuidar tu salud emocional 

No siempre es fácil poner en práctica estos hábitos sola o solo, y menos cuando se suman el cansancio, la distancia con la familia, el idioma o la adaptación a una vida nueva. Reconocerlo no es una debilidad: dar este paso ya es un acto de valentía. 

En Teléfono de la Esperanza Suiza no te ofrecemos soluciones mágicas ni promesas de que «todo pasa». Lo que sí te ofrecemos es un espacio de escucha, gratuito, anónimo y en español, donde puedas hablar de lo que te está costando gestionar. No estás solo o sola en esto. 

¿Necesitas hablar con alguien? 

Si sientes que el agotamiento te está superando, o simplemente necesitas contarle a alguien cómo te sientes, en Teléfono de la Esperanza Suiza te escuchamos sin juicios, con total confidencialidad y en español. 

📞 Llámanos al 043 817 65 65 las 24 horas los 365 días del año, o escribe a ayuda@telefonodelaesperanza.ch para recibir apoyo emocional.

 

Y si este tema te hizo pensar en cuánto te gustaría acompañar a otras personas, también puedes conocer nuestro programa de voluntariado o escribirnos directamente a voluntarios@telefonodelaesperanza.ch. 

 

Preguntas frecuentes sobre la gestión de energía 

¿Por qué es más importante gestionar la energía que gestionar el tiempo? Porque el tiempo es un recurso fijo —siempre tenemos 24 horas—, mientras que la energía puede expandirse o reducirse según cómo la cuidemos. Sin energía suficiente, ni la mejor planificación del tiempo consigue un buen rendimiento. 

¿Cuáles son los principales «ladrones» de energía en el día a día? El desgaste físico y emocional, las conversaciones tóxicas, la dispersión, el modo multitarea y la lucha constante con la tecnología son algunos de los factores que más energía consumen, según la psicóloga organizacional Beatriz Valderrama. 

¿Qué puedo hacer si noto que mi energía baja mucho durante el día? Ayuda comer poco y a menudo para estabilizar la glucosa, tomar descansos breves cada 90-120 minutos, evitar la multitarea, identificar y soltar las emociones que te agotan, y buscar qué te motiva realmente. 

¿Qué relación hay entre la gestión de la energía y la salud emocional? Están directamente conectadas: el cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu forman parte del mismo sistema. El agotamiento emocional sostenido en el tiempo puede derivar en ansiedad, inseguridad o un colapso si no se atiende a tiempo. 

¿Dónde puedo pedir ayuda si siento que no puedo con todo? En Teléfono de la Esperanza Suiza ofrecemos un espacio de escucha gratuito, anónimo y en español para la comunidad hispanohablante en Suiza. No hace falta esperar a estar en crisis para llamar: también estamos aquí para acompañarte en el día a día. 

Fuentes 

  • Valderrama, B. (comunicación citada en el artículo original), doctora en psicología organizacional y social, consultoría Alta Capacidad. 
  • López Jurado, J. J. (comunicación citada en el artículo original), profesor de comportamiento organizacional, ICADE. 
  • Varela, M. (comunicación citada en el artículo original), experta en inteligencia emocional, La Salle IGS Madrid. 
  • Real Academia Española. (s. f.). Energía. En Diccionario de la lengua española. 
  • Harvard Business Review (artículo citado en el original sobre los «ritmos ultradianos» y la necesidad de descansos regulares).
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