Como humanos estamos orientados a crecer. Aunque tenemos relativamente claro cómo nuestro cuerpo se va transformando con la llegada de los años, nos resulta menos obvio comprender que no solo tenemos la necesidad de crecer físicamente, sino que nuestro ser emocional también se desarrolla.
Una diferencia clave entre estos dos impulsos de crecimiento es que en el desarrollo físico somos consientes de los cambios y de los estados de madurez. Al contrario, es casi imposible establecer un punto de madurez para el desarrollo personal.
En el camino hacia el desarrollo personal se reconocen dos caminos: mirar hacia adentro y mirar hacia afuera.
Mirar hacia dentro: caminos de crecimiento interior
La mayoría de los aspectos de nuestra personalidad son internos. Nuestros patrones de pensamiento, sentimientos, deseos, sensaciones, ocurren dentro de nuestras propias mentes y no son evidentes para los otros. Es así como con métodos de introspección y auto-observación podemos ver y comprender nuestra historia, nuestras creencias y emociones y cómo estas dirigen nuestros comportamientos.

Mirar hacia afuera: caminos de crecimiento exterior
Estudios han demostrado que no basta con solo mirar hacía adentro, existen dos motivadores esenciales en el proceso de autoconocimiento: la conexión y la autoexpresión.
Conexión entendida como el deseo de crear relaciones con otros en las que haya comprensión, sinceridad y comunión, alejándonos de la soledad y del aislamiento. El amor es la gran expresión de este deseo.
Por otro lado, el deseo de auto-expresarnos, que hace referencia a querer expresar, comunicar, exteriorizar nuestras ideas y pensamientos.
Son, entonces, estos motivadores los que nos hacen volcar la mirada hacia afuera, para encontrar también en las relaciones con los otros el camino hacia el desarrollo personal.

Ayudar a otros como camino para construir una vida llena de sentido
En el camino del desarrollo personal, la búsqueda de la felicidad pareciera ser el propósito. La psicología diferencia dos tipos de felicidad: el bienestar hedónico (sensación de placer y evitación del dolor) y el bienestar eudaimónico (sentido de significado y propósito).
De esta manera, se evidencia que encontrar sentido en nuestra cotidianidad y en las relaciones con los otros, nos lleva a vivir vidas más plenas. Recientes estudios han encontrado que personas que presentaban comportamientos altruistas (como hacer voluntariado) reportaron mayores niveles de propósito y sentido en sus vidas.

Así mismo, se encontró que participar en acciones pro-sociales ayuda a satisfacer nuestras necesidades psicológicas básicas: autonomía (sentir que hemos elegido libremente nuestras acciones), competencia (sentir que somos buenos y capaces) y afinidad (sentirnos cercanos a los demás).
Investigaciones recientes respaldan la idea de que ayudar da sentido a la vida. Pero van más allá de la simple idea de que las personas que han cumplido su propósito quieren ayudar a otros, siendo en el camino de conexión con los otros, donde se encuentra el sentido y propósito.
Texto elaborado por Catalina Burckhardt
Psicóloga y voluntaria del Teléfono de la Esperanza Suiza
La organización de voluntarios el Teléfono de la Esperanza de Suiza ofrece el curso de Desarrollo Personal. Este curso está destinado a todos aquellos que quieren trabajar en su crecimiento personal y autoconocimiento, así como a quienes quieren realizar labores de acompañamiento y apoyo a la salud emocional de los otros.



